domingo, 11 de febrero de 2018

Zomlings y Shopkins jardineros

   En estos días invernales de frío bajo cero hay tiempo para pasar un rato entre amigos a la sombra de las hortalizas. Los integrantes de nuestra pequeña colección de Zomlings, se han puesto en marcha y disfrutan entre tiernos tallos de zanahorias.

   Otros se entretienen bajo las hendidas hojas de las rúculas. Dos pequeños surcos en un cajón de madera. Suficientes para un par de ensaladas a la semana.


   También hay que cuidar de las pequeñas plantitas de canónigos. Las más tardías dejan asomar ya sus dos cotiledones. Por su parte los ejemplares sembrados con anterioridad están ya listos para su recolección.


   Pero los Zomlings no son los únicos que disfrutan del buen día afanándose en tenerlo todo a punto para la primavera que se aproxima. Un grupo de Shopkins, limpia de hojarasca el entorno donde crecen bulbos de narciso y una nueva generación de dragonarias.


   Además se ve que a estos pequeñines les ha dado por reproducir cactus. Tienen ya una buena cantidad de ellos en pequeños tiestos. Ayudados por un par de Hatchimals los atienden convenientemente, resultando muy eficaces en su labor, ya que se ven fuertes y sanas estas crasas.


   Nuestros amigos Zomlings tienen trabajo, se ocupan también de un pequeño jardín instalado en la concavidad de una anciana teja. En ella se alinean grises pizarras, cuyas aristas asoman como afiladas rocas, propias de terrenos de sierra. Y se entusiasman, se emocionan con los nuevos brotes, cortan recortan, ponen, quitan, plantan y replantan en este frío invierno a la espera de la verde primavera.


    Existe en el mercado una gran cantidad de figurillas coleccionables. Colecciones imposibles que se componen incluso de cientos de muñecos. Se trata de series que pueden iniciarse sin la intención de terminarlas, sino solamente la de agradar a algún pequeñín que se entusiasme abriendo uno de los sobres sorpresa que las encierra, disfrutar del miniregalo y jugar con estos coloridos personajillos.

sábado, 13 de enero de 2018

Ilusionantes orquídeas

   Las encontramos una mañana de octubre, abandonadas al pie de un contenedor de basura. Quizá quien las depositara allí pensó que dejándolas en ese lugar alguien pudiera verlas y llevárselas. La opción de introducirlas en el contenedor no les habría dado una sola oportunidad.


   Dos orquídeas de sendas especies cuyas flores están aun por venir. Mientras tanto, pensamos que se hacía oportuno su cambio a tiestos de mayor tamaño.


   Siempre habíamos visto este tipo de plantas en tiestos de plástico transparente, en cambio, no nos habían comentado nunca el motivo de tal detalle. Al cuidar de estos dos ejemplares, observamos cómo al recibir la luz del sol las raíces adquirían un tono verde intenso. Se deducía por tanto que éstas son capaces de realizar fotosíntesis así que es de lógica que los tiestos sean transparentes.


   Tras eliminar restos plásticos de envases anteriores y raíces secas, porcedimos al trasplante. Para ello optamos por reutilizar una pecera y un bote de cristal para golosinas. Llevaban tiempo rodando por casa y creímos que serían de buen uso en este caso, siempre y cuando estemos atentos al riego, ya que no disponen de agujero de drenaje.


   Para el cambio del sustrato elegimos uno específico para estas plantas. De momento no enfocamos el blog hacia el consumo de determinadas marcas, pero en fin, Compo Sana nos pareció una buena opción y fue la que adquirimos.


   En el mes de diciembre aparecieron los retoños de las varas de las que posteriormente surgirán las flores.

    
   En algún momento he llegado a pensar que perdemos habitualmente la capacidad de ilusionarnos. Pero quizá sea que esperamos demasiado de este término. ¿Será estar constantemente esperanzado y eufórico por lo que ha de venir cada día?. Alguien querido me comentó que es mucho más sencillo que todo eso. ¿No será la ilusión solamente de esperar?, aguardar la floración por ejemplo, la llegada de la primavera o quizá, nada más complicado que escuchar con emoción el torrente de agua de un canalón, que golpea con fuerza nuestro paraguas mientras lo sostenemos sobre nuestra cabeza sin temor de calarnos.


   Quizá sí, tal vez olvidamos que estamos ilusionados cada día, con cada cosa sin importancia de la que esperamos algo, como ver aparecer una nueva hoja en nuestras plantas o conseguir un nuevo elemento coleccionable para nuestros álbumes. Encontrad la ilusión, no penséis que la habéis perdido.

martes, 26 de diciembre de 2017

Mercadillo en el Algarve - Tavira

   Continuamos visitando mercadillos y hoy nos centramos en uno de los que se celebra en el Algarve portugués, concretamente en Tavira, el primer sábado de cada mes.



   Se trata de un mercado de larga tradición, donde nos encontramos desde pequeños artículos de coleccionismo hasta mobiliario tanto funcional como decorativo.




      Algo que destacar de una visita como esta es la oportunidad de disfrutar de la propia localidad de Tavira. Aprovechamos nuestra estancia para recorrerla a bordo de un trenecito turístico.






   El recorrido en tren no solo nos muestra el interior de la localidad, nos acerca a las afueras y nos muestra los extensos campos de sal. Podemos ver el proceso de obtención de sal en las terrazas destinadas para ello, encontrándonos algunas de ellas repletas de agua mientras que otras tras concluir el proceso de evaporación se nos muestran blancas, como nevadas.


   Volvemos  a las calles del merado. Paseando por entre sus puestos descubrimos cantidad de elementos de entre los cuales hemos fotografiado algunos que os mostramos seguidamente.







   No olvidéis visitar Tavira y su mercadillo si viajáis por el sur de Portugal. Sin duda ambos os sorprenderán.