martes, 26 de diciembre de 2017

Mercadillo en el Algarve - Tavira

   Continuamos visitando mercadillos y hoy nos centramos en uno de los que se celebra en el Algarve portugués, concretamente en Tavira, el primer sábado de cada mes.



   Se trata de un mercado de larga tradición, donde nos encontramos desde pequeños artículos de coleccionismo hasta mobiliario tanto funcional como decorativo.




      Algo que destacar de una visita como esta es la oportunidad de disfrutar de la propia localidad de Tavira. Aprovechamos nuestra estancia para recorrerla a bordo de un trenecito turístico.






   El recorrido en tren no solo nos muestra el interior de la localidad, nos acerca a las afueras y nos muestra los extensos campos de sal. Podemos ver el proceso de obtención de sal en las terrazas destinadas para ello, encontrándonos algunas de ellas repletas de agua mientras que otras tras concluir el proceso de evaporación se nos muestran blancas, como nevadas.


   Volvemos  a las calles del merado. Paseando por entre sus puestos descubrimos cantidad de elementos de entre los cuales hemos fotografiado algunos que os mostramos seguidamente.







   No olvidéis visitar Tavira y su mercadillo si viajáis por el sur de Portugal. Sin duda ambos os sorprenderán.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Historias de jardín

   Los colores surgen por cada rincón, el otoño nos envuelve, este otoño seco que se resiste a congelarse y envolverse de nieblas. Elías, atabiado con una larga y pesada capa se apresura a reunirse con los suyos en la tasca de la esquina, a contar historias de un tiempo que no volverá, y especular con un futuro mejor por el que promete luchar.


   Atrás quedó el verano, largo como "un día sin pan". En los días de recreo, ante sus ojos el mar se extendía sobre el horizonte, lo contempló por un instante y se lanzó, se lanzó desbocado, por primera vez. Se apresuró a sumergirse en sus aguas, y el corazón le latió fuerte y no lo olvida, no olvidará mientras viva.



   Lejos quedaron ya las luces de la primavera, fotones rebotando sobre pétalos se dispersaban y aterrizaban sobre su retina, y un rincón de su córtex frontal se emocionaba ante esa sencilla belleza.



   Un lugar para el descanso, es lo que necesitaba tras la caminata, descansar, tomar nuevas fuerzas y seguir luchando.


   La casa junto al río carecía ya de calor de hogar, sus paredes de adobe permanecían semiderruidas. El tejado cedió hace varias primaveras y algunas tejas artesanas de barro, todas distintas, todas marcadas por el tesón y el esfuerzo del alfarero fueron nueva cuna de vida en el jardín.


   Los amantes. Huerto de Calixto y Melibea. Encontró allí pedazos de cálido y apasionado amor amarrados por aros de metal frío. Mil y una historias se entrelazaban en una misma vida de todos y para todos.


domingo, 29 de octubre de 2017

La isla del tesoro

   Según la tradición, la Isla de la Cartuja era rica en tierras arcillosas, así pues los alfareros de Triana extraían estas tierras para la elaboración azulejos y útiles para el hogar.


   "En una de las cuevas formadas por la continua extracción de arcilla fue hallada una imagen de la Virgen que había sido escondida allí con anterioridad. Pronto se levantó una ermita en el lugar y la devoción hacia la imagen, que era tenida por milagrosa, fue creciendo".


   "Para asistir a devotos y peregrinos se asentó en sus inmediaciones una comunidad de terciarios franciscanos, hasta que en 1400 el arzobispo Gonzalo de Mena inició la fundación del monasterio cartujo"


   En 1835 el Monasterio de la Cartuja fue adquirido por Charles Pickman, que lo transformó en una prestigiosa fábrica de cerámica de fama internacional. Finalmente, en 1992 con motivo de la Exposición Universal la instalación fue restaurada y destinada a usos culturales, albergando hoy en día el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.


   Exposiciones de diversa índole tienen cabida entre las paredes de este histórico recinto. Recorriendo cada una de sus salas encontramos reivindicaciones y expresiones de artistas que no quieren dejar de expresar su inquietud ante el momento histórico actual, al tiempo que proyectan sus ideas y pensamientos más profundos para hacerse oír y remover las conciencias de los que extrañados contemplamos sus obras.


   
   Nos detenemos ante la representación de un ser alado, remendado, sujetado, tenido por coloridas cintas adhesivas. Se reviste no obstante de unas enormes alas igualmente frágiles pero que le harán volar tan lejos como su imaginación le permita.


    Este histórico recinto no solo alberga obras de arte contemporáneo. Caben destacar las salas destinadas al recuerdo de la Exposición Universal de Sevilla 1992.  Os acercamos a la Sala del Tesoro, que alberga una colección de obsequios recibidos de personalidades de los distintos países participantes en aquel evento, alguno de los cuales os mostramos seguidamente.


   Las hiedra reviste la fachada de uno de los patios del transformado Monasterio de la Cartuja, ya no se trata de una fachada rocosa más, la enredadera la ha dotado de una nueva identidad, un nuevo muro verde se alza y envuelve la esencia primera del lugar, mientras la Santa Cruz permanece semioculta en recuerdo de su pasado.


   Así mismo, el ser humano toma ciertos lugares y los transforma llevándolos a una nueva circunstancia, pasando en esta ocasión de lugar de culto a fábrica de cerámicas,  posteriormente  sala de exposición de ideas y almacén de recuerdos.

Capilla de Santa Justa y Rufina, en el huerto interior del Monasterio de la Cartuja

domingo, 24 de septiembre de 2017

Vistas de un verde Cudillero

        No perdemos la oportunidad de sorprendernos con cada pincelada verde entre los cantos de grises rocas, ancianas testigos del paso de los siglos y asiento de musgos y líquenes, sencillamente cautivador.


   La vida se abre camino por entre sus grietas, tapiza las rugosas superficies y se acomoda ante la favorable circunstancia climática que le rodea, la cual favorece su crecimiento sin que nadie tenga que ocuparse de sus cuidados.


      Apartando nuestra vista de los muros rocosos, entre las petunias del parterre, se abre ante nuestros ojos un tetris de casas ordenadamente amontonadas, solapadas, atrincheradas. Separadas por callejas estrechas de peldaños altos que ascienden, avanzan o descienden para uso y disfrute del viandante. Es Cudillero.



   En los recovecos, los giros y las esquinas, patios pequeños y mayores, y en cualquier caso verdes, salpicados de colores, luces y sombras.


   En un rinconcillo, la iniciativa de quien quiso y pudo dejar aquí parte de su creativa imaginación, para cualquiera que quisiera descansar por un momento y ver, que no mirar, lo que le rodea en este lugar.



   Asomando sus fauces desde lo profundo de la cueva, una crasa busca la luz del sol, pocos reparan en ella pero allí está, y volviendo la mirada al banco blanco imaginado, nos encontramos unos pequeñines visitando la localidad. Se han detenido un momento a descansar tras ascender peldaño a peldaño. Se hacen llamar Twozies.



    Ascendemos, vemos las casas desde lo alto, caminando por una de las rutas verdes menos transitadas. La vegetación propia del lugar nos arropa durante la caminata, nos detenemos una y otra vez a contemplar el lugar y ser partícipes de la actividad de las abejas, las mariposas y otros insectos que interpretan su peculiar danza en torno a las blancas inflorescencias de las umbelas.


   Mira, nuestros amigos han llegado también a lo alto del sendero. Caminan sobre una alfombra de musgos y nos cuentan su experiencia en la localidad. Nos dicen que cuentan con muchos amigos, que viven en cubículos pequeños similares a cajas de enchufes y hoy habían decidido salir, sentir el aire fresco de Asturias y caminar sin rumbo por cada senda de Cudillero.


   Atrás los quedamos, mientras avanzamos adentrándonos nuevamente en las calles del pueblo.



   Con unas vistas os dejamos. Esperando que disfrutarais con estas pocas panorámicas y detalles de este pueblo asturiano que encontramos sencillamente sorprendente.